En Roberto
López Moreno siempre hay ritmo, juegos de palabras,
(incluso palabras creadas por el autor), que nos hacen descubrir
posibilidades en el lenguaje, haciendo de la lectura algo
verdaderamente delicioso.
El
Heptafonólogo reúne cuentos cuyo eje es,
en todas y cada una de sus páginas, la música.
Porque la música lo cura todo y aunque parezca que
Roberto ha querido hacer cuentos con la música, descubrimos
poco a poco que los textos que conforman El Heptafonólogo
son, en conjunto, música hecha cuentos.
EL CAMINANTE
Era
un excéntrico. Le ponía nombre de personajes
a cada parte de su cuerpo. Así a una de sus piernas
le llamó Handel; a la otra, Vivaldi. Así
echó a caminar por el mundo.
EL
HEPTAFONÓLOGO
Su
odio hacia la música era tal, que en alarma plena tuvieron
que llevarlo a consulta con el heptafonólogo; fue conducido
directamente a la sección de urgencias. Su aspecto
era más que tétrico. Lo hospitalizaron de emergencia.
Después de varios días de auscultación,
el diagnóstico fue... que agotados los recursos de
la ciencia formal, la única opción posible para
salvar al enfermo era un tratamiento intensivo con base en
principios mágicos, que en el ábrara de los
siglos habían creado los antiguos hechiceros para curar
las almas y que nadie lo sabía en sus lejanos
y extraños idiomas, significaban la palabra... Música.
LOS
SILENCIOS QUE MÁS VALEN
A
Anastasia Guzmán
El
maestro de guitarra del pueblo, era dueño de un perico
prodigioso. El animalito, aposentado sobre un aro de equilibrios
poseía el don de repetir palabra por palabra lo que
escuchaba en torno suyo. Asuntos asombrosos de la naturaleza.
Pero fue un 22 de noviembre, día de Santa Cecilia,
cuando el empeñoso mentor descubrió otro de
los asombrosos prodigios de aquel su emplumado parlachín.
Sucedió que esa vez, el maestro estaba estudiando,
por primera vez, una sonataria de dificultades juliocesarolivescas.
Y entonces ¡lo nunca visto!, el perico, empezó
a repetir, maravillante, nota por nota, lo que el encordado
doctamente le dictaba hasta que en un momento del musical
discurso se escuchó una nota falsa, luego un sonorísimo:
me carga la ch y después el
silencio
Nació
en Chiapas, México.
En Huixtla, 11 de agosto 1942.
Autor
de la teoría poética denominada "Poemuralismo.
Entre más de una treintena de títulos publicados
se encuentran los siguientes libros: de poesía: Décimas
Lezámicas (UNAM); De saurios, itinerarios y adioses
(Universidad Autónoma de Chiapas; Verbario de varia
hoguera (Instituto Chiapaneco de Cultura y Sinfonía
de los salmos, también de la UNAM. De narrativa mencionaremos:
Yo se lo dije al presidente (Fondo de Cultura Económica);
Las mariposas de la Tía Nati (Tercera edición
en la colección Lecturas mexicanas del CNCA); La Curva
de la Espiral en la editorial Claves Latinoamericanas y Cuentos
en recuento, (UNAM). Ha representado a nuestro país
en ciudades como Salta, Argentina; en Santiago de Cuba y La
Habana, Cuba; Berkeley, EU; Medellín, Colombia; Struga,
República de Macedonia entre otros sitios. Otro libro
suyo es Crónica de la música de México.
Ha obtenido
importantes premios literarios tanto en México como
en el extranjero, entre ellos, se hizo acreedor del Premio
Chiapas 2001, el más importante galardón que
da esa entidad a sus intelectuales y que cuenta con alta representatividad
en la cultura del país.
Su nombre
aparece en una buena cantidad de antologías mexicanas
tanto de narrativa como de poesía así como en
diccionarios biobibliográficos como el Diccionario
de Escritores Mexicanos, editado por la UNAM.
Su literatura
es variada pues abarca desde la poesía social hasta
la erótica pasando por infinidad de formas, técnicas
y temas, incluyendo la poesía y los cuentos para niños.
En el primer caso, la poesía, escribió Versitlán,
con el que obtuvo dos años consecutivos el Premio La
edad de Oro en la república de Cuba, en el segundo
caso escribió el libro Los ensueños de don Silvestre,
ya agotado en sus tres ediciones, una de ellas en inglés.