El
descubrimiento de uno mismo en la intimidad es algo único
e irrepetible. Los temores, las dudas, la incomprensión,
las "metidas de pata", (popularmente conocidas como
equivocaciones al intentar seducir al sexo opuesto), son tan
sólo algunos de los pasos que tenemos que dar para
llegar a eso que los adultos llaman "el orgasmo".
Este libro es una historia divertida e inocente de dicha situación.
Pero, ¿qué es lo que nos hace seguir leyendo?
¿La cercanía con el personaje? El lector tendrá
que averiguarlo. Incluso, vale la pena señalar que
cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Me llamo
Antonio cuenta la leyenda por culpa de mi padre
que admiraba en demasía a Antonio Carlos Jobim y me
apellido Andrade también por su culpa la de mi
padre. Nací en febrero dos día de la Candelaría,
cuando se sirven tamales y atole, provengo de un vientre
pequeño, el de Lourdes mi madre a quien
fue necesario abrirle la barriga para sacarme de ahí.
Originario
del Distrito Federal o sea que soy chilango, pero
el temblor de 1985 obligó a mi familia a mudarse al
Estado de México o sea que ahí dejé
de ser chilango. Durante mis primeros años me
dediqué como todos los niños, a cazar sueños
aún lo hago, heredé la maña
de escribir de mi abuela Teresa. Considero la escritura más
una necesidad que una profesión. Publico esporádicamente
notas político-sociales en periódicos locales,
estatales, nacionales y estadounidenses, soy sociópata
de corazón, animal-mente enamoradizo, misogo reacio,
melancólico compulsivo, necio profesional, histérico
in-comprendido, nefelibata in-contenible, pésimo bailarín,
alburero declarado, menso ocasional, lector afanoso, músico
de closet, jardinero de fines de semana y a veces, amante
excelso. Bebo de todo pero me inclino por agua-ardientes baratos
y rones especiados. Como de todo pero prefiero sobre muchas
cosas un buen plato de Pozole o unos tacos de Cochinita pibil
o de cerebro. Escucho casi de todo desde conversaciones
ajenas, hasta voces sub-concientes y por lo regular,
reniego de todo. Prefiero el dominó y el backgamon
aunque siempre pierdo y la compañía
de los amigos a una noche de des-enfrenos callejeros. Odio
a los policías y a los políticos corruptos o
sea a casi todos; me encanta el mar por fuera
y por dentro aunque me revuelque, aún no logro
entender a las mujeres y para serles sincero creo que nunca
lo conseguiré. Soy pésimo en los videojuegos,
me encanta el futbol americano y la lucha libre mexicana.
Prefiero los abrazos espontáneos que las miradas obvias,
tímidas y soslayadas. Me empalago con facilidad; tengo
excelentes amigos y enemigos pequeños, muy pequeños.
Suelo acampar de vez en cuando en lugares apartados, me encantan
las hachas y los instrumentos pre-colombinos y preparo unas
salsas y unos guisos para chuparse los dedos. De ahí
en fuera, soy un hombre cuasi normal.
Nunca
tuve nada que ver con la Trevi, ¿qué gacho no?